LA NACION – 24 de julio | Olga Ferri: El teatro está enfermo y hay que curarlo

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Espléndida a sus casi 80 años, Olga Ferri ingresa en el foyer del Teatro Colón del brazo de Jorge Amarante, de 38. \»Tiene la edad de mi hijo\», dirá, informalmente, después, con una sonrisa generosa, mientras ambos buscan su mejor expresión para dejarse retratar en el interior de un edificio que observan algo extrañados.
En la previa de la entrevista, salen a la luz comentarios de entre casa, como que la gran maestra (la formadora de Paloma Herrera y Ludmila Pagliero, entre otras brillantes bailarinas de exportación) es también una eximia cocinera. Luego vendrán las cosas serias: Ferri y Amarante están dando en estos días los primeros pasos en una gestión que saben -y lo repiten- será difícil.
Espléndida a sus casi 80 años, Olga Ferri ingresa en el foyer del Teatro Colón del brazo de Jorge Amarante, de 38. \»Tiene la edad de mi hijo\\\», dirá, informalmente, después, con una sonrisa generosa, mientras ambos buscan su mejor expresión para dejarse retratar en el interior de un edificio que observan algo extrañados. En la previa de la entrevista, salen a la luz comentarios de entre casa, como que la gran maestra (la formadora de Paloma Herrera y Ludmila Pagliero, entre otras brillantes bailarinas de exportación) es también una eximia cocinera. Luego vendrán las cosas serias: Ferri y Amarante están dando en estos días los primeros pasos en una gestión que saben -y lo repiten- será difícil.
Ella es la flamante directora de la Danza del primer coliseo, cargo que la coloca, en jerarquía, por sobre los responsables inmediatos del Ballet Estable, de la carrera de danza del Instituto Superior de Arte (sin designar aún) y del Taller Coreográfico (que Ferri se propone ahora despertar de su letargo). El es el director más joven que tuvo la compañía oficial después del colombiano Ricardo Bustamante (que asumió en 1998, con 36); un artista de la casa y a cuyo cuerpo de baile pertenece, aun cuando haya sido más sobresaliente en el último tiempo como coreógrafo, en el mismo teatro y fuera de él, con su ensamble Surdance.

Es conocido el distanciamiento que durante años existió entre el Colón y su ex primera figura, estrella en las décadas del 50 y 60, de fama internacional hasta hoy.\»Hace 30 años que dejé de bailar y que me borré del teatro, porque había cosas que no me gustaban y estaba un poquito enojada. Para peor, hace un tiempo hubo un ensayo general de Giselle al que me había invitado Paloma, porque no iba a poder asistir a la función, y cuando llegué no me dejaron entrar. Dije: nunca más\»
-Aun con ese enojo aceptó tomar la nueva Dirección de la Danza.
Ferri: – El teatro está enfermo y se necesita curarlo. Tardé mucho en contestar. Pero me insistieron, me mostraron la sala y entonces me estremecí mucho. Me pareció que había que estar acá en este momento tan difícil. Es fácil estar adentro cuando el teatro está diez puntos.
Olga Ferri se emociona y la voz le tiembla cuando cuenta que a la sala \»la están haciendo\», pero enseguida le pone fuerza a una idea que pareciera ser rectora de su función: \»Las cosas se hacen tranquilas y pensadas, sin enloquecerse, así van a traer un buen resultado\», sostiene, y la charla deriva en observaciones sobre las siete tardías y accidentadas presentaciones que el Ballet Estable presentó en lo que va del año.\»Vi al cuerpo de baile cuidando que las cosas salieran bien y eso me conmovió, aun cuando las funciones no me gustaron. Por lo que sé, no se daban mucho las condiciones en el escenario. Esperemos que no nos pase lo mismo, pero no creo, porque se está trabajando mucho en eso\»

SIN APRESURARSE

Ferri aclara que no se ocupará de ninguna otra cosa hasta que en agosto la compañía vuelva a salir a escena en el Coliseo (ver aparte).\»El telón del Teatro Colón se tiene que abrir con lo mejor\», afirma primero, de modo figurativo. Más tarde dirá: \»Se necesita gente joven, hacer concurso para ingreso al cuerpo de baile. Pero esto está muy complicado, así que vamos por partes. Primero hagamos un buen espectáculo. Queremos ver la reacción del público, de la prensa, ver cómo resulta el cuerpo de baile en el escenario. Después vemos qué hacemos\».
Por eso, desde que el 9 de julio se confirmó su designación, Ferri se ocupó de encontrar un nuevo director para el Ballet.\»Conozco a Jorge y me quedé encantada con su talento. Cuando vi sus trabajos le di la llave de mi estudio.\» Lógicamente, no es en primera instancia el lenguaje coreográfico de Amarante -a veces contemporáneo, otras neoclásico- lo que definió el rol que jugará en esta etapa en la que la compañía buscará retornar a su repertorio, a los ballets completos.\»El tiene ideas hermosas, pero no soy amiga de que el director del cuerpo de baile ponga todas obras de él. Este es un teatro de repertorio tradicional, y tiene que ser así, como el Royal Ballet o la Opera de París. Cuando el día de mañana el Colón funcione como tal tendrá sus coreógrafos invitados para que pongan obras contemporáneas de calidad\», sigue Ferri.
Amarante: – Creo que hay que separar mi perfil coreográfico de mi carrera como bailarín. Me formé en el Instituto, desde el 92 soy solista de esta compañía, conozco su repertorio.
-Lo que ofrecés sería una combinación de ambas cuestiones.
Amarante: – Exactamente eso es lo que creo que vio Olga. Creo que el teatro precisa eso, no de una forma brusca. Se tiene que renovar, y no sólo en lo contemporáneo, sino en lo clásico. La idea de esta nueva dirección es darle mejor lucimiento a las obras clásicas.
-Ponerse como meta volver al repertorio sin contar con el escenario del Colón suena muy complicado.
Amarante: – El público está tan acostumbrado a semejante sala que cualquier producción en otro teatro es un golpe muy fuerte. Obviamente es complicado, todo es complicado, no sólo hacer Coppelia en el Auditorio de Belgrano.
-Tengo entendido que el ballet tiene deficiencias de presupuesto, que no tienen las zapatillas que precisan, por ejemplo, o que no se pudo pagar un piso para nivelar el escenario del Opera.
Amarante: – Se está trabajando en el tema de las zapatillas. Asumimos el martes 15 de julio. Estamos en eso. Respecto del escenario, me dieron la seguridad de que se iba a poner un piso fenólico como el que tiene el Colón para emparejarlo.
-¿Cuáles son sus posturas sobre temas históricos, como la jubilación y los concursos por categorías?
Ferri: – Queremos que la gente que está en edad de jubilarse, a los 40 años, lo haga con una jubilación digna.
Amarante: – Eso nos va a llevar su tiempo, no es cosa de un mes. Una compañía de la jerarquía del Colón tiene que ver cómo está la jubilación, planear los concursos de ingreso
-En todas las compañías del mundo son cuestiones que se dan en simultáneo
Olga: – Pero no tienen los problemas que nosotros tenemos ahora.
Amarante: – Es cierto, se hace todo junto, pero si nosotros hacemos ahora concurso de categorías nos quedamos sin cuerpo de baile. Hay que resolver primero la jubilación, pero la caja la tiene el Estado nacional…
-¿Qué tiempos formales e internos manejan para esta gestión?
Amarante: – Olga siempre me planteó ir paso a paso. Y en eso estamos. En cuanto a la contratación, estamos hasta fin de año.

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